sábado, 9 de mayo de 2015

Tercer día de rodaje: 14 de Julio de 2011

"La frustración esta provocada por una sociedad que nos pide ser lo que no somos y nos culpa de ser lo que somos"

(Alejandro Jodorowsky)


       Para la tercera secuencia pasó más tiempo y fue por varios motivos. En primer lugar  porque el guión no estaba escrito, aunque teníamos el tratamiento y sabíamos lo que queríamos contar, teníamos que dialogar la secuencia y trabajar los diálogos de forma coherente en relación a cada uno de los personajes y eso llevó su tiempo ya que reescribimos la secuencia unas cuantas veces. En segundo lugar porque fue más difícil encontrar la localización. Esta vez se trataba de un área de descanso de una empresa de venta de teléfono móvil. Y en tercer lugar porque el reparto no lo teníamos tan claro. Debíamos ver más opciones que en las anteriores ocasiones.

La tercera secuencia habla sobre la frustración del artista que no puede dedicarse a lo que le apasiona y que, por circunstancias, que en la mayoría de ocasiones no puede controlar, se ve sometido a tener que trabajar en cualquier trabajo de los denominados sin cualificación específica, en los que te pagan el sueldo mínimo exigido por ley y donde la rutina ahoga al artista y debe hacer esfuerzos, a veces incomprensibles para la mayoría de las personas, para mantenerse a flote y aguantar el tedio y la frustración que le rodea hasta encontrar algo mejor.

Los actores.

Manuel nos dijo que podríamos coger a un actor mexicano para esta secuencia, para Pedro, el fotógrafo, un personaje que de alguna forma, podría ser en algunos momentos de su vida el alter ego de él. No sólo decidimos que fuera un actor de México por tener mayor diversidad, si no también porque nos comentó que tenía contactos en un festival de cine de México en el que tendríamos más posibilidades de entrar si teníamos a un actor mexicano. Fue así como nos pusimos manos a la obra. Pusimos un anuncio en la página web de Soloactores.com y al día siguiente recibimos varios candidatos interesados en participar con nosotros.

Viendo diferentes videobooks, el elegido fue Jorge Lan, nos encantó tanto a nivel físico como a nivel interpretativo. Esteban advirtió que ya lo conocía. Estudiaron juntos interpretación en la escuela Arte4. Hacia años que no se veían pero tenía buen recuerdo de él. Fue nuestra primera opción. Leyó la secuencia, nos reunimos con él y se implicó con entusiasmo. Debía interpretar a un director de fotografía frustrado por no encontrar trabajo y que lleva, a duras penas, su trabajo de comercial de telefonía móvil.

Por otro lado, un actor que siempre tuve claro para esta secuencia desde que sólo era una idea, fue Héctor Melgares. Ya lo vi en su momento, no sólo en el cortometraje de Entrevista, al que fui a participar como operador de cámara, si no en otros trabajos que tenía colgados en la red. Esteban no lo conocía y no estaba seguro si nos daría el resultado que necesitábamos. Yo le dije que confiara en mi, estaba seguro que mi instinto no me fallaría y que Héctor daría a su personaje lo que hacia falta. En los ensayos, Esteban me dio la razón.

Héctor debía interpretar a un coordinador, que, imbuido en una mentalidad comercial, (quizás para ahogar ciertos aspectos de su parte personal) intenta hablar con Pedro para que comprenda su punto de vista. Su personaje, licenciado en arquitectura tras nueve años de carrera, y viviendo aún en casa de sus padres, se siente cómodo trabajando como coordinador en la empresa de telefonía móvil, sobre todo, por que lleva corbata y está por encima de otras personas. Para él, la frase de A falta de pan, buenas son tortas, la aplica casi como excusa en la mayoría de sus situaciones diarias.

También es cierto que el personaje de María lo teníamos reservado desde el principio para Ana del Arco. Una actriz que, sin ánimo de adular y desde una óptica muy realista, puedo afirmar que es la combinación perfecta de talento, constancia y altruismo.

Conocí a Ana, hace ya varios años, trabajando como actor en Cyrano de Bergerac en el teatro Victoria de Madrid. Yo interpretada a Cyrano y ella a Roxana. En seguida me enamoré de ella como actriz y he de decir que en cada proyecto en la que necesitaba alguien de su perfil, siempre la pensaba y ella, siempre estuvo dispuesta a trabajar conmigo, por nimio que fuera el trabajo.

En esta tercera secuencia, Ana debía meterse en la piel de una chica que estudia producción de cine y que trabaja temporalmente vendiendo telefonía móvil, al igual que el personaje de Jorge. Ella, aunque se siente frustrada al igual que Pedro, lo lleva de una forma más diplomática y filosófica y así se lo intenta hacer ver a su compañero.

Y de nuevo la causalidad (?) hizo que a través de ella conociéramos a la actriz que interpretaría el cuarto y último personaje de la secuencia.

Llamé a Ana para quedar con ella para uno de los ensayos con Jorge y Héctor. Le dije que aún debíamos buscar a la actriz que interpretaría al personaje de Belén. Un perfil que lo debía interpretar una mujer de entre cuarenta y cincuenta años.

- Oye, ¿Y porque no hablas con la madre de Héctor? – Preguntó Ana –
- ¿Ella es también actriz?
- Si, se llama Amparo Climent.
- ¡¿Amparo Climent?! – Exclamé sin poder evitar mi entusiasmo – Claro, la conozco.
- Pues habla con Héctor y propónselo si ves que ella cuadra en el papel.

Tras colgar a Ana, llamé inmediatamente a Héctor. Yo ya conocía a Amparo Climent de verla tanto en series de televisión como en cine, trabajando con directores de la talla de Manuel Gutiérrez Aragón o Adolfo Marsillach. Una mujer multidisciplinar con un indiscutible talento e inteligencia, no solo referente a lo artístico, si no también en cuanto a conocimiento del medio cinematográfico.

Un extraño hormigueo me corría por el pecho mientras hablaba con Héctor sobre Amparo. Él se mostró en seguida entusiasmado, no sólo por la posibilidad de que ella participara en el proyecto, si no porque el papel lo interpretaría con su hijo y eso siempre es un aliciente agradecido.

Aquella misma noche le enviamos el guión y pocos días después nos  contestó encantada. Recuerdo que al abrir el mail y leerlo, volvió el hormigueo. Para nosotros era un honor contar con Amparo, pero también una responsabilidad.

La localización

Llevábamos pensando desde hacia tiempo cómo grabaríamos esta secuencia. Pensamos dos opciones; exterior o interior. Si lo hacíamos en exteriores, la secuencia se desarrollaría en la entrada de una empresa, en medio de una acera de calle mientras los personajes fumaban un cigarro. Sin embargo, siendo en exteriores nos enfrentábamos a varios problemas.

En primer lugar las inclemencias que podrían producirse, no sólo climáticas (ya que eso se puede prever con unos días de antelación) si no también encontrarnos con ruidos o personajes extraños que no queremos en la secuencia. Otro problema era pedir permisos… o no. De sobra es sabido que en muchas ocasiones los cineastas hemos rodado nuestras historias en las calles sin permisos, de forma clandestina y con gente de producción vigilando por las esquinas dispuestas a dar el queo por si viene algún munipa. A Esteban y a mi no nos apetecía estar así. En general, temíamos que la secuencia se nos fuera de las manos, no solo por rodar en clandestinidad, si no también por los ruidos que se pudieran colar, los cambios de luz bruscos, rácor, etc… y decidimos descartar la idea de grabar en la calle.

La otra opción, más viable y sencilla a nivel de realización, era hacerla en interior, sin embargo, aún no habíamos encontrado el lugar adecuado. Debía ser un área de descanso de una empresa, un office, con maquinas expendedoras, maquina de café, de agua, etc…

Encontrarlo no fue fácil ya que tenías que pedir que te cedieran un espacio gratuitamente a empresas,  no a particulares y eso significa que te vas a enfrentar en la mayoría de los casos a una mentalidad empresarial, con lo que muy probablemente te pedirán a cambio algo más que salir en créditos que, de hecho, suelen importarle bastante poco.

¿Dónde encontrar un office de empresa que pudiéramos utilizarlo libremente y sin pagar? 

Y una vez más el efecto causa-consecuencia encontró la solución. 

Una mañana de sábado, después de tomarme un café en casa, bajé al quiosco de la esquina a comprar el periódico y una revista de videojuegos, Hobbyconsolas, de la que soy lector desde que era pequeño y en la que ya había colaborado en varias ocasiones con ellos para su plataforma digital Hobbynews. Al llegar a casa, abrí la revista y vi la página del editorial donde se presentan el director de la revista y el equipo de redacción, advertí la fotografía de Daniel Quesada, jefe de sección, el cual fue el que se puso en contacto conmigo para colaborar con él en Hobbynews. Y fue entonces cuando la bombilla se encendió. ¡Claro, ellos en la redacción tienen un office perfecto!. Son una empresa si, pero formada por gente joven, de mi generación y además, ya me conocen. No pierdo nada por intentarlo, ¡Voy a llamar a Dani!.



Aunque tenía muchas ganas, me esperé al lunes para llamarlo. La mañana de ese día hablamos, le comenté el proyecto y la situación actual. Le dije que, por supuesto, pondríamos en créditos de agradecimientos a la revista. Él se mostró desde el principio muy abierto con la película y dispuesto a ayudarnos desde el primer momento. Nos comentó que un fin de semana era imposible ya que el conserje cierra el edificio y no podía abrirlo ex profeso para nosotros. Por la mañana, la redacción trabaja de forma intensiva hasta las tres de la tarde. Con lo que podríamos comenzar a grabar a partir de esa hora, hasta las nueve o como mucho diez de la noche. Fue entonces cuando Esteban y yo supimos que si queríamos grabar allí tendríamos que adaptar el plan de rodaje a ese horario.

Ya teníamos localización. Ese mismo día  hablé con Esteban (Que también conocía a Dani y quedó entusiasmado con la idea de grabar allí) y fijamos la próxima fecha para el rodaje de la tercera secuencia: 14 de Julio de 2011.

Al asegurar el lugar de rodaje, ya pudimos preparar todo lo necesario para la preproducción. Así, en esta ocasión tuvimos tiempo para preparar todos los documentos necesarios para facilitar el rodaje. 

Al día siguiente de ver el office yo me puse a dibujar el storyboard de los planos ya que, muchos de ellos, ya los tenía en la cabeza y sabía exactamente como los quería.

Posteriormente, nos pusimos a trabajar en el plan de rodaje teniendo en cuenta lo que nos dijo Amparo y así pusimos en primer lugar sus planos para acabar lo antes posible y que pudiera prepararse con tranquilidad para su viaje fuera de España.

Una vez terminado el plan de rodaje comenzamos con las ordenes de trabajo. Un documento donde viene reflejado toda la información del proyecto; números de contacto, actores, equipo técnico, día, hora y lugar del rodaje, etc..
 
Una vez finalizadas, se las enviaríamos a todo el equipo de rodaje para evitar cualquier posible confusión.

Los ensayos.


En esta ocasión, no pudimos hacer un ensayo con todos los actores. Amparo no pudo venir al primero. Tuvimos que aceptar ese pequeño riesgo de que se encontraran todos por primera vez en el rodaje, aunque no era grave ya que el peso de la secuencia estaba dividida en dos partes, casi en dos diálogos por separado. Por un lado, Jorge Lan y Ana del Arco al principio de la secuencia y Amparo Climent y Héctor Melgares por otro. El primer ensayo lo hicimos con Ana, Pedro y Héctor. Estuvimos toda una tarde trabajando el texto de forma que los actores lo hicieran suyo.

Al fin de semana siguiente pudimos quedar con Amparo. Ciertamente, he de decir que nos encontramos un poco nerviosos en un principio pero nada más llegar, todo fluyó con naturalidad y pasión ya que, no sólo ensayamos su personaje si no que también hablamos de cine, de la industria en España y de nuestra película. Notamos una predisposición hacia el proyecto que nos embriagó.
 
Amparo solo nos puso una condición (Por llamarlo así), nos dijo que al día siguiente viajaba muy temprano de viaje fuera de España y nos pidió el favor de adaptar el plan de rodaje para que ella pudiera grabar primero su parte e irse antes para así tener tiempo de prepararse sin prisas. No dudamos un instante, era totalmente viable. Le prometimos que grabaríamos con ella antes y que no estaría en el set más de dos o tres horas.

El rodaje.

El equipo llegó poco antes de las tres de la tarde al edificio de Hobbypress y Dani los fue recibiendo y guiándoles hasta el área de descanso. Nos ilusionó saber que Héctor Melgares nos dijo que llevaba toda la mañana repasando, ya vestido como el personaje. El día comenzaba con positivismo y buena actitud. 

En este tercer round sufrimos dos golpes importantes. Por un lado, Iván Blanco, el maquillador de la secuencia anterior, no pudo trabajar con nosotros porque se encontraba en esas fechas fuera de Madrid trabajando en un programa de televisión. Tampoco nos dio tiempo a buscar a otra persona. Fue algo que tuvimos que decir a los actores en el set, no sin cierta vergüenza, como la vez anterior, en la primera secuencia. Sin embargo, todos lo aceptaron con deportividad. Amparo y Ana se maquillaron ellas mismas y quitaron brillos a Héctor y Pedro, transmitiendo esa ilusión para que la secuencia saliera adelante y siendo muy conscientes de que era un problema relativamente normal que se podría dar en un proyecto de esta índole.

Por otro lado, Javier Yohn, nuestro script y ayudante de producción nos comunicó un par de días antes que no podría estar ese día porque le surgió un imprevisto importante. Como en otras ocasiones, pese a que el golpe fue duro, lo aceptamos con deportividad. Le dijimos que no se preocupara y que nos veríamos en la siguiente. Esteban y yo coincidimos que en que necesitábamos a alguien que nos llevara la claqueta y el control de las tomas y que tendríamos que conseguir a otra persona para el día del rodaje. Entonces pensé en Guillermo Tarazona, compañero mío en la facultad de Comunicación Audiovisual al igual que José Luís y Dani. Lo llamé y le comenté la situación y él, decidido, vino a rodar con nosotros con entusiasmo.

Como le prometimos a Amparo, comenzamos el rodaje con ella y con Héctor. Habíamos hecho el plan de rodaje ajustándonos al tiempo que Dani nos había dado. 

Aquella tarde comenzó el rodaje y todo fue a la perfección. Como en ocasiones anteriores, todos hicieron un trabajo impecable y pudimos grabar muy relajados, desahogadamente, no hubo nervios ni agobios. Incluso recuerdo que a mitad de rodaje nos dimos cuenta de que llevábamos casi una hora de adelanto (teníamos previsto que hubiese algo de tiempo por delante pero no tanto) y rodamos entre bromas pero sin perder el sentido de la responsabilidad. Habíamos hecho un buen trabajo de preparación anteriormente para controlar los tiempos. Por supuesto, otra cosa que nos ayudó en gran medida es que los actores nos daban resultados desde el principio y no grabábamos más de tres o cuatro tomas de cada plano.

Otra cosa que pensamos antes del rodaje, fue que en uno de los planos principales en los que se puede apreciar de forma más clara el área de descanso, entrara un compañero de trabajo para sacar una botella de agua, un figurante. Sin embargo, en mitad del rodaje nos dimos cuenta de que no habíamos pensado en esa persona que figuraría en la secuencia. Así de simple. Entre todo lo que debíamos pensar y preparar, se nos pasó. Esteban y yo lo hablamos y se lo dijimos a Dani Quesada y él no se lo pensó dos veces. Recuerdo que nos comentó que podría aparecer con una de las revistas de la redacción debajo del brazo y nosotros aceptamos. Dani fue a uno del archivos principales y sacó la revista Hobbyconsolas número 1, la primera de todas, con Bart Simpson en la portada anunciando la Gameboy. Al ojearla de nuevo me vinieron muchos recuerdos a la mente. Hace años, cuando era un niño, me la compré y disfruté leyéndola. 

Problema solucionado que terminó por convertirse en lo que se suele llamar un accidente feliz.

Todo fue dinámico y distendido. A través del móvil íbamos dando información a nuestros amigos de la página de Facebook de Fuera de foco e íbamos subiendo fotos e información del rodaje.



Sobre poco más de las nueve de la noche terminamos el rodaje, recogimos todo y nos fuimos a casa. Esteban y yo íbamos de camino a casa en el coche, cansados pero a la vez con una sensación de bienestar y excitación muy grande. Recuerdo que Esteban puso música de la película Rocky, en concreto, la parte final en la que al acabar el último round, Rocky consigue mantenerse en pie después de haber soportado la paliza de Apollo creed. En cuanto comenzó la melodía, explotamos a carcajadas. Sentíamos que habíamos ganado otro round pero también éramos conscientes de que el combate no había terminado.




   Amparo Climent y Héctor Melgares preparados para rodar.




   De Izquierda a derecha, José Luís Toral, un servidor, y Daniel Bravo.

viernes, 17 de abril de 2015

Segundo día de rodaje: 8 de Mayo de 2011

"La opinión de los demás sobre ti, no tiene por qué volverse tu realidad"

(Les Brown)

Recuerdo levantarme el día siguiente al rodaje con una extraña sensación. Era tarde, casi las doce de la mañana, y lo primero en lo que pensé fue en las secuencias de la película. Sentía algo parecido a la mañana de reyes que uno vive cuando es pequeño y sabe que cuando salga al salón encontrará sus regalos. ¿Estarían todas las secuencias?, ¿Se habrían grabado bien?. No pude evitarlo, lo primero que hice al levantarme y lavarme la cara fue chequear las tomas. Todas ellas ocuparon 64 gigas de imágenes en alta definición. Al ver las tomas me entraron unas ganas irrefrenables de empezar a montar, pero en el fondo supe que no era el momento. Lo mejor que podía hacer era esperar y dedicarme con Esteban a preparar las siguientes.

La segunda secuencia la rodamos a las dos semanas. El guión ya estaba escrito y no queríamos esperar más de lo necesario. En este caso, la historia se desarrollaba en un salón de una casa elegante. Por un lado, una pareja compuesta por una abogado superficial y egoísta y una actriz que busca en él un posible refugio a la inseguridad que siente por su profesión. Ella, invita a cenar a dos amigos suyos, bailarines para darle una noticia muy importante que no aceptaran del todo bien. Si la primera secuencia intentaba transmitir las consecuencias que a veces se derivan de las jerarquías artísticas, en las que muchas veces depende, esencialmente, de quienes sean tus amigos, la proyección pública que tengas o la posición económica en la que estés, en esta segunda secuencia queríamos expresar la inseguridad artística y de cómo, a veces, nos refugiamos en algo que realmente no deseamos por lo que pueda pasar en un futuro.

Los actores

Lo primero de todo, el reparto. Había cuatro personajes en escena; David, Andrea, Roberto y Luz.  Para el personaje de David, necesitábamos alguien que tuviera un físico clásico, que transmitiera seguridad en si mismo y que tuviera un punto esnob. El personaje es una abogado adinerado que se vale de su posición para dirigir su propia vida arrastrando por ella a su novia, Andrea.
 
Entonces nos llegó al mail un enlace que nos envió un amigo. Ese enlace iba directamente a Youtube y nos mostraba el videobook de Daniel Braceli, actor todo terreno, que había  protagonizado el musical de Willy Fog y actuado en series como Al salir de Clase, Periodistas, El Grupo, Siete Vidas y en cine con La Mujer de mi vida de Antonio del Real. Oímos su tono de voz, vimos sus gestos e intuimos rápidamente que podría interpretar a David a la perfección.

Para el personaje de Andrea ya habíamos pensado desde hacía días en Mapi Molina para que la interpretara. Ella, excelente cantante y actriz que había trabajado en el musical de Nacho Cano Hoy no me puedo levantar y el espectáculo musical, tributo a Mecano, La fuerza del destino, conocía por experiencia propia aspectos muy parecidos a los del personaje que sabíamos que podía incorporar y darnos lo que necesitábamos. Cuando se lo propusimos, ella aceptó encantada.

Para los personajes de Roberto y Luz, teníamos claro que, aparte de actores, debían ser bailarines, no sólo en la secuencia si no en la vida real. Daría mucha más veracidad, sobre todo en lo que se refiere a la posición corporal para la secuencia siguiente. Trabajaríamos sobre hecho. No tuvimos problemas, encontramos a las personas adecuadas.

Esteban pensó en Marcos Pérez para Roberto. Marcos trabajaba en el musical de Los miserables en la Gran vía madrileña. Hablamos con él y aceptó el papel con ilusión.

Anita del Rey, conocida, entre otros proyectos por trabajar en la serie La pecera de Eva, interpretó a Luz haciendo honor al nombre del personaje. Ella, buena amiga de Esteban desde que trabajaron juntos en el musical de Nacho Cano Hoy no me puedo levantar, se implicó en la secuencia de forma absoluta, tanto en los ensayos como en el set.

La localización

Debíamos buscar un restaurante elegante. La primera opción que nos vino a la cabeza fue el de un buen amigo nuestro, también actor. Éste tiene un restaurante italiano muy bonito en el centro y pensamos que podría estar muy bien rodar allí. Lo llamamos y le dijimos las condiciones. Entre ellas, presupuesto cero. Nadie cobra. Él nos comentó que no dependía enteramente de él, ya que debía hablarlo con su socio en el restaurante. Le dijimos que lo hablara sin compromiso alguno y le dimos las gracias de antemano por su predisposición. Le llamaríamos en tres o cuatro días para una respuesta en firme.


Mientras tanto, fuimos pensando otras opciones, entre ellas, la posibilidad de que no fuera en un restaurante. Quizás la cena se podría desarrollar perfectamente en la casa del abogado. Me pareció muy buena idea, pero ¿Dónde encontrar una casa elegante en la que pudiéramos grabar cómodamente?, Esteban comentó la posibilidad de hablar con su tío Len y su mujer Marian, los cuales tienen una casa preciosa en Valdemoro con un espacio que podría venir muy bien para la secuencia. Dicho y hecho. Hablamos con ellos y sin pensarlo dos veces nos ofrecieron su casa para grabar, sin condiciones. Por otro lado, llamamos a nuestro amigo actor para ver si había comentado todo esto con su socio a fin de grabar allí en el restaurante pero nos dijo que no estaba muy convencido y que no se ajustaba bien nuestro tiempo al suyo. No insistimos, le dimos las gracias de todos modos y hasta otra. Sentíamos que ya teníamos el escenario adecuado para la secuencia. Fuimos a ver la localización junto con Manuel, el dire de foto. Ésta era una especie de semisótano muy elegante en la que, según me contaba Esteban, suele reunirse la familia en Navidad. A los tres nos convenció y con la venia de la familia, fijamos una fecha para el rodaje. Próxima batalla: 8 de Mayo de 2011.

Los ensayos.

Como la ocasión anterior, los ensayos fueron fluidos y nos dieron el resultado apetecido. Los cuatro actores vinieron a casa y trabajamos el texto, le dimos fluidez y definimos los personajes. Si bien no ensayábamos tanto como la ocasión anterior, también es cierto que los actores supieron darle el toque que necesitábamos para la secuencia. Esteban, también trabajó con Mapi el subtexto de su personaje en más ocasiones para ir con más seguridad al rodaje.

    Anita del rey y Marcos Pérez en uno de los ensayos.

   Esteban Ciudad dando notas a los actores.

El segundo día de rodaje.

Nos levantamos a las siete de la mañana. Según el plan de rodaje debíamos estar en la casa de los tíos de Esteban, en Valdemoro, a las ocho de la mañana. Debíamos ser muy puntuales puesto que a esa hora debíamos comenzar a montar todo el equipo para comenzar a grabar la primera secuencia a las 9 A.M. Y de nuevo, todos los soldados estaban preparados a esa hora para una nueva batalla y pese a que el dios Morfeo pululaba por el set de rodaje bostezando, entre el sueño y la vigilia, fuimos desperezándonos con café, zumos, bollería y todo lo que pudimos aportar como catering.

En este caso, si tuvimos la suerte de contar con Iván Blanco, un maquillador excelente que supo adaptarse al equipo con una profesionalidad impecable. Mientras maquillaba a Mapi y Daniel, nosotros fuimos componiendo el primer plano, ajustándonos al plan de rodaje. Lo cierto es que ni siquiera pudimos hacer History board en esta ocasión. Pasó tan poco tiempo entre una secuencia y otra (dos semanas) que solo nos dio tiempo a esbozar algunos planos en el mismo guión técnico. Sin embargo eso no nos dio ningún problema, Esteban y yo sabíamos exactamente lo que queríamos y estudiamos la composición de los planos y su simbología.

Daniel nos comentó que había quedado esa misma mañana con unos reporteros de una programa llamado Nada corriente del Canal Extremadura, para hacerle un reportaje. Le comentamos que, mientras no entorpeciera el rodaje y no grabasen demasiado sobre la secuencia que estábamos realizando, no nos molestaba en absoluto. De hecho, nos vendría genial un reportaje para promocionarnos y, ciertamente, los chicos del programa se adaptaron a la perfección a nuestro trabajo y fueron muy respetuosos.



Podéis ver el reportaje aqui: https://www.youtube.com/watch?v=U4Zw-u08Oz4

Mientras Mapi y Daniel hacían sus planos, Ana y Marcos eran maquillados y preparados para los suyos, de forma que Dani pudo ausentarse sin problema para la realización del reportaje.

El peso de la secuencia la tenia Mapi Molina con su papel de Andrea. Sin duda, los cuatro actores tenian sus motivaciones para sus personajes, pero la carga dramática más intensa, el trasfondo de todo lo que subyace bajo esa aparente cena de amigos,  debia mostrarlo Mapi. Recuerdo que uno de los planos más especiales que rodamos ese día, en el que Andrea se descubría por unos segundos delantes de sus mejores amigos (Y en ausencia de su marido) fue grabado varias veces. El plano mostraba a Andrea acorralada por ambos lados por los escorzos de Luz y Roberto.

Ciertamente, fuimos exigentes con Mapi por que sabíamos que nos daría lo que necesitábamos del personaje. Fueron momentos muy especiales. La carga dramática era intensa y todo el equipo, en cada toma, fue muy respetuoso y silencioso.

Como la vez anterior, el tiempo se ajustó al plan de rodaje sin ningún problema. Fuimos precavidos y los planificamos todos para que no hubiera problemas de tiempo, sobretodo, para no molestar más de lo necesario a Len y Marian que sin duda, gracias a su altruismo y simpatía no podríamos haber rodado la secuencia. De nuevo, ganábamos otra pequeña batalla más.


José Manuel Montes







martes, 7 de abril de 2015

Ahora o nunca; Primer día de rodaje: 24 de Abril de 2011






   
“Uno puede apoyarse sobre su puesto, pero no sentarse en él” (Erich Kastner)

    Empezamos a preparar la estrategia para la primera batalla. La primera secuencia trata de jerarquías.  Trata sobre un guionista novel que, con su guión escrito bajo el brazo, queda con un actor conocido y admirado en un Café de Madrid para que éste participe en su proyecto de forma altruista. En la secuencia se intenta expresar como las jerarquías cambian en función de las relaciones personales.

Los actores.

Necesitábamos cuatro actores. El guionista, el actor conocido, la actriz amiga del guionista y la camarera. El guionista lo interpretaría un servidor, lo teníamos claro, el papel era muy indicado. A continuación pensamos en el actor conocido. Debía ser un galán objetivamente guapo. Pensamos en varios actores pero ninguno nos terminaba de convencer. Entonces Esteban pensó en Juan Pablo Di Pace. Yo no lo conocía y Esteban me mostró en Youtube sus trabajos. Me convenció al instante. Esteban sabía de él por su mejor amigo, Isaak Gracia, bailarín y coreógrafo, que había trabajado con Juan Pablo en el musical de Fiebre del sábado noche que se estrenó en la Gran Vía madrileña.

Conseguimos su teléfono y hablamos con él. Le enviamos el guión de la secuencia y las referencias que queríamos para la puesta en escena. Sinceramente, he de reconocer que no estaba seguro si llegaría a aceptar. Juan Pablo era (y es) una persona con mucha experiencia como actor, cantante y bailarín. No sólo ha trabajado aquí en España en teatro musical y series como Los hombres de Paco o  Física y química, si no también en producciones de la BBC en Londres, con actores de la talla de Colin Firth (El discurso del rey), Billy Zane (Titanic) o Meril Streep (Adaptation, Mamma mia, entre muchas otras…) Actualmente ha interpretado a Jesucristo en la nueva serie de la NBC A.D. The Bible continues. ¿Aceptaría trabajar gratuitamente en un proyecto independiente de tales características? Esperaríamos su respuesta con impaciencia. 
Mientras tanto, pensamos en la actriz que interpretaría a la actriz, amiga del guionista. Esta chica debía ser también, por cuestiones de guión, objetivamente bella y sensual. En un primer momento, pensamos en nuestra amiga Lara de Miguel, una muy buena actriz. Conocida, entre otras muchas cosas, por trabajar durante muchos años en la serie Compañeros. La llamamos, pero nos dijo que estaba embarazada, de cuatro meses creo recordar. Nos alegramos por la buena nueva, pero no pudimos contar con ella. El personaje que debía interpretar no estaba embarazada ni podía tener indicios de compromiso alguno.

Seguimos buscando. Nos recomendaron una tal Sara Gómez, que había trabajado en series como A ver si llego, Los quién o Tierra de lobos. Vimos su trabajo y desde luego, cumplía con creces el perfil. La llamamos pero se encontraba fuera de Madrid y no estaría para las fechas de rodaje. 
Estaba encantada con el proyecto y nos dijo que contáramos con ella para otra ocasión. Sin problema. Sin duda, lo haríamos…

Esteban y yo, pensamos en Erika Sanz antes de este proyecto, ya nos rondaba por la mente para Mientras llega Esperanza. Ella es conocida por trabajar mucho en televisión, en series como Un paso adelante o Águila roja. Una tarde, Esteban me dijo que Amaranta Ausín (Impresionante coreógrafa, bailarina y amiga nuestra) es, a su vez, amiga de Erika y que podría mediar entre ella y nosotros para hacerle llegar el proyecto. Se nos iluminó el rostro y no lo pensamos dos veces. Le enviamos el guión y esperaríamos su respuesta. 
Por último, nos quedaba la actriz que interpretaría a la camarera y pensamos directamente en Mikele Urroz, una muy buena actriz a la que en su momento le hicimos el videobook y que a priori, ya intuimos que interpretaría el papel estupendamente. Nos pusimos en contacto con ella de nuevo y le enviamos todo el material para que pudiera valorarlo.

Y las respuestas llegaron. Todas positivas. Todos estaban dispuestos a hacer la secuencia. Esteban y yo, contentos e ilusionados como dos niños pequeños, cerramos el reparto.

La localización.

Algunos meses antes de que naciera Fuera de Foco, me llamó Ana del Arco, (Otra de las actrices de la peli), diciéndome que estaba metida en un proyecto de un corto, Entrevista, para el festival Notodofilmsfest y que necesitaban un buen operador con cámara propia para el proyecto. No era remunerado pero yo acepté enseguida, no solo porque esas fechas las tuviera libres, si no porque también era una oportunidad de conocer gente interesante. Nunca sabes con qué o quién te puedes encontrar. Seguí mi intuición y no me equivoqué.

Una de las localizaciones del cortometraje era el Café Madrid, un bar cerca de la puerta del Sol, de aspecto rustico y elegante, me encandiló nada más entrar. Hablando con Héctor Melgares, uno de los actores del corto (Y posteriormente actor en Fuera de Foco) hablamos sobre el lugar, me dijo que él trabajaba allí de vez en cuando y que conocía al dueño y que él había mediado para poder grabar allí. Entonces le hablé de la peli y Héctor enseguida se mostró interesado. Pero no hablamos muy en profundidad. Estábamos en medio de un rodaje y teníamos que estar cada uno a lo nuestro, Héctor en su papel y yo en mi cámara.
Pasaron tres o cuatro meses hasta que vino toda aquella idea alocada de Fuera de foco y fue entonces cuando llamé a Héctor. Cierto es que mi objetivo de esa llamada era conseguir que hablase con el dueño, Josué, para que nos cediera altruistamente una mañana de fin de semana para que pudiéramos grabar la primera secuencia de la película, pero también tenía la intención de decirle que quería contar con él como actor. Mientras trabajé en Entrevista, pude apreciar su interpretación y me lo imaginé en un par de papeles para la peli. Quería aprovechar a Héctor y éste nos dio mucho más de lo que esperábamos.

Al par de días, Héctor me confirmó por mail que teníamos el Café Madrid. Una nueva explosión de alegría para Esteban y para mi. Consideré oportuno ir allí para conocer a Josué, el dueño del bar, para hablar con ellos directamente y darnos confianza mutua. Josué no tuvo problema en cedernos el bar para la grabación. Por otro lado, también queríamos echar un vistazo para saber en que parte grabaríamos y tener mejor consciencia del espacio para poder componer posteriormente los planos.

Por fin, teníamos un sitio para grabar. Fijamos fecha de rodaje. El Domingo 24 de abril rodaríamos la primera secuencia de Fuera de Foco.

El material técnico.

Nosotros solo disponíamos de la cámara con el adaptador M2 y ya está. No teníamos más. Éramos conscientes que debíamos alquilar más material técnico que era indispensable para grabar la secuencia con unas mínimas condiciones aceptables. En eso nos ayudaron nuestros compañeros de la productora Ibismedia. Iván, Rafa y Agustín, siempre estaban ahí para ayudarnos en todo lo que podían. Les dijimos que necesitábamos material del que no disponíamos, para rodar el proyecto. Alquilamos una caja de luces  (tres focos; dos Fresnel de 300 W y un cuarzo de 1000 W.), un micro Senheisser 4:16 con pértiga (que después utilizarían los chicos de sonido junto con su equipo y su otro micro) un trípode donde colocar la cámara cuando tuviéramos que hacer planos fijos y un monitor (Combo) para conectarlo a cámara y poder ver las secuencias mejor y así advertir los fallos que pudieran producirse.

Los ensayos.

Pese a saber que el reparto era muy bueno y adecuado, necesitábamos trabajar con los actores y hacer ensayos. Ver el subtexto de la secuencia, las dudas con el texto, las motivaciones, el perfil del personaje…

El fin de semana anterior al Domingo de rodaje, quedamos todos en mi casa. En un  principio, Esteban y yo teníamos claro que no queríamos agobiar a los actores ni hacerles perder el tiempo más de lo necesario. Quedaríamos con ellos a media mañana y estaríamos ensayando con ellos un par de horas o tres, antes de comer.

Fue después de comer cuando nos llevamos una grata sorpresa. En contra de lo que acordamos (Ensayar con ellos hasta la hora de comer) los actores decidieron que, si no nos importaba a Esteban y a mi, seguir ensayando un rato más, trabajando frases e intenciones. Por supuesto, ambos directores estábamos encantados. Era signo de que se encontraban cómodos y para nosotros era lo más importante. Todo fluía suavemente.
El primer día de rodaje.
Todos estábamos nerviosos, sobre todo Esteban y yo. Ya no había vuelta atrás. Rodábamos la primera secuencia de Fuera de foco y teníamos que grabar todos los planos previstos en el guión técnico en el tiempo que prometimos a todos.

Así pues, a las ocho de la mañana fue llegando la gente. Al llegar Esteban y yo con todos los bártulos (Focos, monitor, cámara, etc…) ya se encontraban allí prácticamente todos; Dani y José Luís (sonido), Manuel Coronado (foto), Javier John (script, rácor y producción), Héctor Melgares (Producción y posteriormente actor en la tercera secuencia de la peli) y los actores.

En honor a la verdad, he decir que poco antes de comenzar la batalla (la tarde anterior) sufrimos una baja; la maquilladora. Me llamó para decirme que no podría asistir al rodaje. Se encontraba enferma pidió disculpas por algo por lo que no debería haberlo hecho. La salud es lo primero. Claro está, a Esteban y a mi nos sentó mal, fue una pequeña herida de guerra antes de ir al frente, pero son circunstancias que entendemos y que por supuesto debíamos aceptar sin ningún problema. Le deseamos una pronta recuperación y fuerza para afrontar la siguiente secuencia.

Con algo de vergüenza, comentamos a los actores que no había maquillaje. Sin bien es cierto que nosotros, lo único que queríamos de maquillaje en esta secuencia es que no hubieran brillos y que todos tuviésemos unas caras frescas y naturales, también lo era que el hecho de no tener maquilladora nos hacía más difícil estar atentos de esos brillos y de esas posibles imperfecciones que pudieran surgir. Una vez más, los actores nos sorprendieron. Todos aceptaron la baja sin preocuparse. Estaban completamente inmersos en la filosofía de lo que supone hacer una peli independiente con un presupuesto ínfimo. Juan Pablo Di Pace trajo motu proprio maquillaje base para cine y Erika también trajo lo suyo y sencillamente, entre los actores, nos maquillamos mutuamente.

Empezamos a grabar. Teníamos hasta la hora de comer y, conforme al tiempo que nos dieron, hicimos el plan de rodaje. Mientras Esteban montaba la cámara, Manuel iba sacando focos y componiendo luces, Dani y José Luís encendían el Macbook con el Software de sonido Protools, Javi escribía en la claqueta la primera toma… cada uno a lo suyo para trabajar en equipo.

Nos ceñimos al plan de rodaje que habíamos hecho anteriormente para que todo fuera como la seda y realmente, hubo pocos problemas y los que hubo, con fácil solución. Terminamos, como prometimos a Josué, a la hora de comer. Todos contentos. Josué nos ofreció alegremente hacer unas chuletas de cerdo, hacer unas ensaladas y celebrar allí mismo que todo había salido bien con una comida conjunta. Aceptamos encantados.

Aquella tarde, comimos, reímos y nos hicimos varias fotos de equipo. Esteban y yo nos abrazamos y nos miramos a los ojos. No hacía falta palabras. Ya no había vuelta atrás. La primera batalla la habíamos ganado.

                                                 José Manuel Montes.
                                                                                    






miércoles, 1 de abril de 2015

Calentando motores

“No existe gran talento sin gran voluntad” 

                                      (Honoré de Balzac)

    A las dos semanas, las dos primeras secuencias de Fuera de Foco ya estaban escritas. Íbamos a empezar con la preproducción y no íbamos a esperar a que el guión estuviese terminado. Teníamos en la cabeza hasta el último plano de la historia y además, la estructura de la película nos permitía grabar por bloques, y en cada uno de ellos, una historia diferente. Grabaríamos cuando pudiéramos que casi siempre serían fines de semana. Nos pusimos en marcha.

¿Y la cámara?

Lo teníamos decidido, lo grabaríamos con mi cámara, (la cual compré de segunda mano y con ayuda de mis padres a una amiga que trabajaba en producción de televisión) una Panasonic HVX 200. Quizás podríamos haber alquilado alguna mejor pero una de nuestras premisas era hacerlo con los medios que ya teníamos y no seguir buscando. Gastarnos el menor dinero posible. Los grabaríamos en alta definición, (720 p) a 25 fotogramas por segundo (Luego en postproducción ya lo pasaríamos a 24) almacenando las imágenes en tarjetas de estado sólido P2 de 32 gigas cada una. La cámara tampoco estaba nada mal, de hecho, se había utilizado para grabar algunas películas como Rec, Retorno a Hansala, Celebration, My way o Cloverfield.

También utilizaríamos un adaptador de lentes de cine, llamado M2 Red Rock, que emula la textura del celuloide de 35 mm. 




Lo cierto es que en el transcurso del rodaje la tecnología ha avanzado más rápido que nosotros y actualmente con una cámara de medio pelo como una 5D o una Blackmagic podríamos haber dado más calidad a la película pero debiamos continuar con el formato que desde un principio utilizamos. A excepción del sueño, en el que decidimos grabarlo con una Mark III a través de nuestro buen amigo Alberto de Castro. Pensamos que sería un buen contraste, después de ver buena parte de la película con una fotografía un poco más "sucia" y todo diálogos, que, por lo menos, en el sueño, fuera todo lo contrario, mucho más bonito visualmente y contado únicamente a través de imágenes y los sentimientos de los actores. Pero ya hablaremos más tarde de ello.
 
¿Y el sonido?

La primera opción fue alquilar un micro Senheisser 4:16 con pértiga y cascos y conectarlo directamente a la cámara, pero antes quisimos saber más posibilidades y llamé a José Luís Toral y Daniel Bravo, compañeros de clase de la facultad de Comunicación Audiovisual, especializados en sonido y muy buenos amigos. Les contamos el proyecto y se interesaron mucho. Nos recomendaron a Esteban y a mi que, en la medida de lo posible, no fuese sonido directo a cámara, ya que siempre hay mucho menos control. Siempre es mejor una mesa de sonido en la que se pueda controlar todo con mayor precisión. Finalmente, ellos, con un ánimo entusiasta y positivo se involucraron en el proyecto más de lo que podríamos imaginar. Decidieron apostar por la película y pusieron su equipo de sonido y experiencia al servicio del largometraje.

¿Y la luz?

Un buen amigo nuestro; Manuel Coronado. Fotógrafo y cinéfilo empedernido, no lo pensó un segundo a la hora de aceptar nuestra propuesta, queríamos que fuese el director de fotografía. Hablamos de las referencias que queríamos para nuestra película, las conocía todas y sobre ello, aportó ideas muy positivas para la mise-en-scène.

La película, que fue casi toda rodada en interiores, se iluminó básicamente con dos focos Fresnel de 300 watios, uno de 1000 y un par más de menor potencia. También usamos reflectores para jugar y proyectar la luz donde nos interesaba y papeles difusores y filtros para suavizar o endurecer la iluminación de la puesta en escena.

¿Y el montaje?

Lo montaríamos con mi Imac y en mi casa, sin más. Con el programa de edición Final Cut, que acepta y soporta los archivos en alta definición MXF de la cámara que utilizaríamos para el largo, (Material eXchange Format, formato contenedor para datos profesionales de audio y video) es sumamente fácil e intuitivo volcar los archivos de imagen al programa de postproducción para comenzar directamente con el montaje no lineal, sin códigos de tiempo y con todas las tomas perfectamente ordenadas.

Aún así, aunque lo principal para montar la peli lo teníamos, sabíamos que además necesitaríamos a alguien especializado en etalonaje, en corregir luz y contraste. También alguien que supiera corregir y borrar elementos que no deberían estar en la secuencia y que desafortunadamente se colaron. Pero más adelante hablaremos del proceso de montaje en profundidad.

¿Y todo lo demás?

Éramos conscientes. Necesitábamos más gente para grabar. Que cada uno hiciese lo que sabía hacer y funcionar como un equipo para salir victoriosos de esta guerra. Nos pondríamos a buscar, pero además, conforme a la búsqueda, pensamos en un elemento importante: la urgencia. Necesitábamos poner una fecha de rodaje y fijarla, que fuera inamovible y que para entonces, todo estuviera listo, saber que teníamos un límite y que debíamos cumplir. Así lo hicimos.

Las armas principales con las que íbamos a atacar ya las teníamos. La cámara, el sonido, la luz y sobretodo, una historia que contar.

José Manuel Montes.

miércoles, 25 de marzo de 2015

Un giro inesperado

 “Hay que buscar la forma de trabajar con pocos recursos y hacer una virtud de la pobreza”

                                                                                                                                  (Andrés Hax)

    A comienzos de Marzo de 2011, Esteban y yo decidimos actualizar nuestros videobooks. Siendo conscientes que no teníamos demasiada experiencia en televisión ni cine como actores, nos grabamos y montamos nosotros mismos algunas secuencias y las colgamos en You tube. Hasta ahora, si he de ser sincero, mi videobook no ha recibido muchas visitas y muchos menos, pocas llamadas de directores de casting en hacerme un casting. Sin embargo, algo que parecía tan efímero, tan simple como hacernos un reel actualizado de nuestros trabajos como actores, tendría no obstante consecuencias inesperadas e interesantes.

Una tarde nos encontrábamos montando una de las secuencias frente al Final Cut. El programa de edición. Se nos ocurrió, repentinamente, como quedaría la secuencia en blanco y negro. Desaturamos los colores y nos encantó la fotografía de la imagen. Y fue entonces, como algo casi mágico, cuando surgió el germen de Fuera de foco. La conversación, que yo recuerde, fue más o menos así:

- José: Que guapa queda la imagen, así, en blanco y negro…
- Esteban: Si tío… además está todo muy bien enfocado e iluminado…
- José: Me encantaría hacer un largo así, en blanco y negro, con esta fotografía…
- Esteban: Pues vamos a hacerlo tío… - Afirmó sonriendo y bromeando –
- José: Bueno, primero tenemos que rodar Mientras llega Esperanza…
- Esteban: Pero podemos rodar algo más sencillo. Con medios mínimos, con dos cojones.

Y su expresión comenzaba a iluminarse. Hubo unos segundos de silencio. Después, intuyendo las consecuencias de aquella conversación, pregunté:

- José: A ver, ¿sobre qué?
- Esteban: Pues no sé… pero sobre algo cercano, sencillo…
- José: Sobre lo nuestro…
- Esteban: Sobre la profesión…

Y otro silencio. Nos miramos, y explotamos a reír.

- José: Claro… sobre la frustración del actor…
- Esteban: Sobre los egos…
- José: La subjetividad del arte… Sobre los intereses en el mundo artístico…
- Esteban: ¡Claro! Sencillo, todo muy conversacional. Algo que podamos abarcar nosotros mismos…

Y un bombardeo de ideas e imágenes nos vinieron a la cabeza, embriagados, sin poder evitarlo, por la inspiración.

- José: ¡Eso es!, mira, podríamos contarlo todo en bloques, en secuencias diferentes. Como Café y cigarrillos de Jarmusch…
- Esteban: Si tío… y molaría que cada secuencia fuera un día de la semana.  – Lo miré entusiasmado – Que la peli comenzase un lunes y terminase un Domingo…

Me levanté, cogí un rotulador negro y fui directo a la pizarra blanca de la pared. Tracé una línea horizontal, una especie de boceto de estructura dramática. Algo así como un paradigma que seguiría la película. Partí la horizontal en siete partes.

- José: A ver… Me viene a la cabeza un guionista que quiere conseguir a un actor famoso para su peli…
- Esteban: Una actriz que se va de la profesión porque se va a casar con un tío con pasta del que no está enamorada…
- José: Mola… unos artistas que tienen que trabajar en curros de mierda y que no pueden evitar sentirse frustrados…
- Esteban: Un cantante que tiene una entrevista con un productor y se decepciona porque es un tío que solo le interesa la pasta…
- José: Si, narrar historias sobre diferentes personas de nuestro gremio que se encuentran confundidos, confusos, que les cuesta ver con claridad el camino... ¿Cómo se podría llamar?
- Esteban: Fuera de foco - Sentenció mi amigo -

Y aquella tarde, la explosión creativa desencadenada, a raíz de aquel simple videobook, siguió hasta altas horas de la noche. Había nacido Fuera de foco. Dos semanas después ya teníamos las dos primeras secuencias escritas. Y no quisimos esperar a terminar el guión completo. Teníamos el tratamiento, teníamos la historia, sabíamos como iba a terminar.

Casi enfermizos, con un mono de comenzar a grabar que no pudimos (ni quisimos) evitar, grabaríamos los fines de semana y con amigos actores que quisieran colaborar, como Peter Jackson con Bad taste, como Pedro Temboury con su Kárate a muerte en Torremolinos y como muchos otros cineastas que comenzaron a contar sus historias, seguramente, por ese mono inevitable de expresar, de poetizar con imágenes y sonido, de transmitir sensaciones y contar historias.

En definitiva, aquella noche, quedamos irremediablemente enganchados a Fuera de Foco y decidimos ponernos manos a la obra. Comenzar a escribir, dirigir, componer, montar y producir esa película, que significaba, al mismo tiempo, empezar una guerra con la realidad. Esta realidad era, lejos de la magia de la inspiración, algo crudo y duro, algo que podría dar al traste el proyecto a mitad de camino por miles de motivos; porque un actor no pudiera, porque no tuviésemos tiempo para grabar, porque no hubiera suficiente dinero, porque pudiera haber cualquier incidente técnico, etc… pero sobretodo, porque sencillamente, y como dice un refrán muy común, del dicho al hecho, hay un trecho.

La inspiración no dura siempre, es muy efímera. Ideas tenemos todos pero lo realmente difícil es acabar, terminar un proyecto, eso es ciertamente, muy, muy difícil. Titánico. Creo firmemente que la inspiración es solamente un empujón, una ayuda, pero hace falta otras cosas, como la constancia, la disciplina y el oficio.

Desde esa perspectiva, Esteban y yo empezamos la guerra, una guerra con muchas batallas por lidiar y que haríamos todo lo posible por ganar. Iríamos a por todas y con todas nuestras armas (básicamente, nuestra cámara, nuestro Mac, y nuestros amigos) nos adentramos en el campo en el campo de batalla.

                                                                                                                           José Manuel Montes.

domingo, 15 de marzo de 2015

Como comenzó todo
“El destino baraja y nosotros jugamos" (Arthur Schopenhauer)

    Antes de instalarme en Madrid, ya conocí a Esteban Ciudad. En Junio de 2004 yo me acababa de licenciar en Escuela Superior de Arte Dramático de Málaga y ya tuve claro que aquel sería mi último verano en Málaga. En Septiembre subiría y me instalaría en Madrid, era momento de ahorrar y de encontrar casa por aquellos lares.

Trabajé los meses de Junio, Julio y Agosto en las noches de verano como portero en La botica, un bar de copas muy conocido en Fuengirola y por las mañanas como payaso en cumpleaños y fiestas infantiles. Paralelamente, a principios de ese Verano de 2004, vino una compañía de teatro musical al palacio de los deportes de Los Boliches para representar durantes esos tres meses de Verano durante el Festival de Teatro musical Luís Ramírez, cuatro espectáculos musicales; Peter Pan, Aladdin, La magia de Broadway II y Hermanos de Sangre. 

Mi interés por esta compañía y por los espectáculos que representaban era, obviamente, muy especial. Yo ya conocía a algunos de los integrantes dado que esa era la segunda vez que venían. El año anterior, en 2003, repitieron verano en Fuengirola, con Peter Pan, Annie, La magia de Broadway I y Jeckill y Hyde. Yo tomé contacto con ellos porque hice un curso de teatro musical que impartía Luka Yexi, excelente coreógrafo y bailarín y también César Belda, genial director musical. Disfruté mucho aquel stage y por ello, en 2004, me dispuse a repetirlo.

Fue entonces cuando uno de los días en los que ensayábamos algunos de los números musicales del espectáculo cuando César me dijo:

 - Oye José, ¿Tú cantas no?
 - Pues… si – Respondí tímidamente. En realidad quise decir; Pues si, canto, pero en mi casa –
 - Pues déjame que hable con Luka y con Enrique y haber si te hacemos una pequeña prueba porque necesitamos cantantes de cabina.
 - Estupendo, pues cuando queráis. – Afirmé sin temor –

Poco después haría la prueba con César, el director musical y con Enrique Sequero, un cantante magnífico que formaba parte de la compañía. Ambos dieron el visto bueno para que entrara a trabajar con ellos. Esa oportunidad me dio la posibilidad no solo de ahorrar más dinero para mi partida hacia Madrid si no también de conocer mucha gente interesante, no sólo los ya mencionados si no también artistas de la talla de Eva Diago, Paco Arrojo, Roger Pera, Enric Llort, David Ordinas y Esteban Ciudad. Éste último formaba parte de la compañía y protagonizaba Peter Pan, aparte de otros personajes en los otros musicales. Nos conocimos, nos llevamos bien y fuimos buenos compañeros.

Al acabarse el Festival de Teatro musical, cada uno fue por su lado. Yo subí en Octubre a Madrid pensando en instalarme. Dispuesto a hacer todo lo que se supone que cualquier actor recién licenciado y lleno de ilusión hace cuando llega a la gran ciudad; redactar un buen Curriculum artístico, un buen videobook, unas buenas fotos y a continuación patearse todo Madrid buscando directores de casting y representantes que te consigan trabajo como actor con la esperanza de vivir de ello.

Así fue durante un par de años, cada uno haciendo proyectos por separado, no solo actuando sino  también escribiendo o dirigiendo pequeños proyectos. No nos veíamos si no era coincidencia en algún casting de algún musical o por la misma Gran vía.

Asistíamos, ávidos de información sobre como poner en marcha nuestro primer largometraje. También asistíamos a varios seminarios de diferentes directores como Fernando Trueba, Agustín Díaz-Yanes o Borja Cobeaga. Y nos preguntamos, ¿Cómo poner en marcha nuestra primera película?, ¿Tenemos que esperar a conseguir algún tipo de subvención para no perder el tiempo?, ¿A que las condiciones sean idóneas?, ¿A tener todas las localizaciones?

Cada vez estábamos más desesperados. Teníamos que hacer nuestra primera película lo antes posible. El guión de Mientras llega Esperanza ya estaba terminado, quizás habría que pulir un par de conceptos, pero ya se podría comenzar con la preproducción.

¿Podríamos hacer la película de forma independiente?, ¿sin necesidad de contar con una gran productora, ni con subvenciones del ministerio de Cultura, ni del ICO (Instituto de Crédito Oficial), ¿ni del ICAA? (Instituto de la Cinematografía y las Artes Audiovisuales), ¿Sería viable un proyecto de tal magnitud sin que muriésemos en el intento? Debíamos ponernos a investigar.

Para nuestra sorpresa, nos dimos cuenta de que muchos de los directores que comenzaron a hacer cine, empezaron con sus propios medios. Sin mucho más que una idea, una cámara y amigos.  Me resultó curioso que la mayoría se puso manos a la obra simplemente por las ganas alocadas de grabar su primer largo. Sin esperar nada en un futuro, simplemente por la necesidad de contar una historia. Por amor al arte.

Os dejo algunos ejemplos:

Cabeza borradora (1977)

Oscura e hipnótica, la primera película de David Linch fue rodada durante seis años, los que tardó su autor en reunir las 7.500 euros que necesitaba para completarla.

La canción del camino (1955)

Primera entrega de la trilogía de Apu, una de las grandes obras maestras del cine. Su director, Satyajit Ray, sólo necesitó 2000 euros parar filmarla.

Mal gusto  (1987)

Es una película de culto de bajo presupuesto dirigida por Peter Jackson y filmada en Nueva Zelanda. La película fue filmada durante cuatro años, principalmente en los fines de semana, todo con un presupuesto de 11.000 dólares. Jackson hace dos papeles en la película, el resto de los actores son amigos suyos.

El mariachi (1992)

Rodríguez escribió el guión de su primer largometraje mientras permanecía internado en las instalaciones de unos laboratorios de investigación como paciente de un experimento clínico remunerado. Este dinero, junto con la venta de una vieja casa que heredó de un tío suyo, sirvió para pagar el rodaje de su película. Planeó recuperar el dinero vendiendo la película en el mercado del vídeo doméstico mexicano. Robert Rodríguez escribió, dirigió, fotografió, montó y grabó el sonido con un presupuesto de 7.000 dólares. Mientras seguía investigando la forma de vender la película en el mercado del vídeo, Rodríguez fichó con un influyente agente de ICM. Fue entonces cuando Columbia Pictures compró los derechos y firmó un contrato de dirección de dos años con Rodríguez.

Clerks (1994)

Kevin Smith tuvo suerte; una inundación doméstica le permitió ingresar el dinero necesario para hacer una de las comedias más frescas de los noventa. La película está rodada en blanco y negro. Está realizada con presupuesto de apenas 27.575 dólares. Para adquirir fondos con los que poder realizar el filme Kevin Smith vendió parte de su extensa colección de historietas en 1993, a su vez utilizó entre ocho y diez tarjetas de crédito que tenían 2000 dólares como límite del mismo, utilizó también parte de los ahorros que poseía para sus estudios universitarios y finalmente utilizó el dinero del seguro del automóvil de Jason Mewes, uno de los actores, ganado por la pérdida de su coche en una inundación. La película fue filmada en 21 días.

Following (1998)

Antes de ser uno de los autores más prestigiosos de cine, Christopher Nolan debutaba con esta intrigante historia sobre un escritor y un ladrón. ¿Su presupuesto? 13,000 dólares.

Kárate a muerte en Torremolinos (2003)

De Pedro Temboury, ha sido clasificada como "La peor película de toda la historia del cine español".  No me extraña, teniendo en cuenta que una de las referencias del director es el considerado peor director de todos los tiempos, Ed Woods. Se rodó en 12 días y con un presupuesto de 6.000 euros. Posteriormente fue distribuida por Telespam.

La fiesta (2003)

La película se rodó en MiniDV, en 21 días y con poco más de 6000  euros.  Llegó a las oficinas de Buena Vista International (BVI) en España en forma de casette de vídeo, después de haber pasado por las productoras y distribuidoras más conocidas del país con una fría acogida en el mejor de los casos. En Buena Vista International vieron la cinta y decidieron apostar firmemente por la película cuando las esperanzas estaban casi perdidas.  En tan sólo 15 días BVI -The Walt Disney Company- financió el paso a 35 mm y la distribución en salas, involucrándose de forma muy activa y entusiasta en la finalización de la película. Al igual que la compañía de discos, y que otras muchas personas, habían sido seducidos por el encanto de una película pequeña y modesta pero llena de frescura y vitalidad.

Primer (2004)

El matemático Shane Carruth estaba harto de su trabajo y destinó sus ahorros, 6,000 euros,  a escribir,  producir y dirigir una aplaudida y compleja cinta de viajes en el tiempo.

The death of Michael Smith (2006)

En esta película policíaca rodada en Detroit, su director, Daniel Casey, gastó casi 1000 dólares en rodarla y enviarla a diferentes festivales donde ganó varios premios.

Colin (2008)

Mientras trabajaba como mensajero, el británico Mark Price rodó una original película sobre un muerto viviente con poco más de cincuenta euros. La cinta fue seleccionada en el festival de Cannes.


Estas son tan sólo algunos ejemplos de películas independientes, filmadas con medios escasos pero con mucho entusiasmo.  Estaba claro. Haríamos la película fuera como fuera. Se acabó el esperar. Debíamos arriesgar.

En febrero del 2011 me encontraba perfilando el guión de (el que yo pensaba que sería) mi primer largometraje, Mientras llega Esperanza.



Yo nunca pensé demasiado en hacer una adaptación al cine de esta obra pero Esteban y otros amigos me instaron  encarecidamente para llevarla a cabo. Él leyó la obra y como otros, río y se divirtió. Empezamos a hablar de la posibilidad de hacer un largometraje de la misma y mi cabeza empezó a ahogarse en un montón de posibilidades creativas para la historia que hasta el momento no había pensado.  "…Si, podría ser mi primera película...la historia ya está, solo hay que adaptarla al lenguaje cinematográfico…" En esos momentos, una fuerza inspiradora y creativa me invadió por completo y lo tuve claro, esa sería mi primera película, y la haría fuera como fuera. Sin embargo, el destino (?)  me preparaba un giro inesperado en la trama…


José Manuel Montes.


Sobre "Fuera de Foco".


viernes, 22 de abril de 2011

YA TENEMOS BLOG!!!

Poco a poco iremos actualizándolo y poniéndolo bonito... mientras... os contamos un poco.

"Fuera de Foco" es una película que habla de nosotros mismos. Habla de cientos de artistas, actores, escritores, músicos, directores... que intentan hacerse un hueco en una profesión complicada y a la vez satisfactoria. Es una película para y sobre todos ellos.

Ya estamos con los primeros ensayos, y el próximo Domingo grabaremos la primera escena de la película.
Estamos muy entusiasmados con el proyecto y sobre todo, de como van saliendo las cosas.
Los ensayos de esta semana están saliendo a pedir de boca. No podemos tener un reparto mejor para comenzar la película. Los actores se sienten cómodos con el texto y muy involucrados con la película, y eso hace que nosotros sintamos que va a ser realmente especial.
Lo mejor de todo, es que los actores han pasado por las situaciones que contamos, y eso hace que la actuación se convierta en "ser". La verdad que tiene el guión y la verdad que nos ofrece el estupendo reparto, nos pone las pilas para seguir adelante, con un proyecto que se hace más grande a medida que avanza.
Es duro... llevamos mucho tiempo dando vueltas a nuestra primera película, y al final... nos hemos decantado por "Fuera de Foco", y hemos decidido rodar ya!!!

FOCO VA!!!! 

Esteban Ciudad